Mientras tanto..

En paralelo con el gran evento de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014, en Argentina, reconocemos que vencimos a Bélgica y otras selecciones, olvidándonos de reconocer a verdaderos campeones con los que contamos.


Les dejo un ejemplo de lo que sucede a nuestro alrededor más allá del fútbol y ésa desechable idea de que un Mundial nos produzca ganas de colgar banderas, llevar los colores de nuestro país, y demás cosas que vemos cada cuatro años. 


Dejamos de reconocer fechas patrias (Y el ¿Porqué?), ni acontecimientos importantes que hicieron que hoy estemos donde estemos, más allá de la política, la economía, y otros temas. Y los retomamos por un campeonato de fútbol. Re-reflexionemos..


Un nativo argentino recibió la máxima distinción matemática mundial.

Miguel Walsh, sobrino nieto del escritor Rodolfo Walsh, se convertirá en octubre en la persona más joven en recibir el premio Ramanujan, que otorga el Centro Internacional de Física Teórica de Trieste, el Departamento de Ciencia y Tecnología del gobierno de India y la Unión Matemática Internacional.

A sus 26 años, Walsh ha cosechado grandes éxitos en el mundo de las matemáticas. Como becario del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), a los 24 obtuvo su doctorado en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Su tesis versó sobre teoremas inversos discretos. Actualmente, el joven científico argentino se encuentra investigando en la Universidad de Oxford, donde trabaja en dos áreas: la teoría ergódica y la teoría de números.

En una entrevista publicada por el Conicet, Miguel relató cómo surgió su vocación: “Mi motivación original surgió de intentar resolver un problema abierto cuya formulación podía entender. La matemática nunca me había causado ningún interés hasta aquel momento, y el problema mismo lo encontré de forma completamente casual. Tras la experiencia de pensar aquel problema, tan distinta a lo que podría haber sospechado en términos de imaginar y crear, la posibilidad de que ésa pudiese ser mi ocupación me pareció fascinante”.

Esto detonó una búsqueda que comenzó con la licenciatura y el doctorado en Matemáticas en la UBA para luego ganar varias becas y reconocimientos internacionales.
La clave según Walsh es “buscar temas que a uno realmente le apasionen y trabajar en ellos, dejándose influir lo menos posible por otras circunstancias. Con el acceso mediante Internet a una gran parte de los artículos de investigación, así como a notas de cursos, blogs y videos de conferencias, se trata de una situación propicia para animarse a hacerlo”.

A comienzos de 2014 el joven científico obtuvo la beca Clay Research Fellowship, distinción de muy alto reconocimiento internacional que brinda apoyo a los matemáticos jóvenes más influyentes del mundo. Los trabajos que le merecieron a Walsh esta beca fueron realizados enteramente en Argentina, como parte de sus estudios como becario del Conicet.

En 2013 ya había sido reconocido por el Congreso Matemático de las Américas, realizado en México. Walsh fue uno de los cinco ganadores del Premio MCA 2013, que distingue la labor científica de los matemáticos más destacados del continente, menores de 40 años.

Además de haber publicado artículos de su sola autoría en Annals of Mathematics, Duke Mathematical Journal, y Geometric and Functional Analysis -tres revistas especializadas de gran prestigio-, Walsh recibió elogios de colegas alrededor del mundo, que destacaron tanto sus avances como sus propuestas metodológicas innovadoras, entre ellos Terence Tao, ganador de la medalla Fields en 2006.

Fuente: Comercio y Justicia.

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